2 may 2011

Diría que soy un desastre; diría que debería morir mutilada y tirar mis restos a una zanja; diría que soy el horror de los errores.
Pero echarme hacia atrás es en vano, amor, ya que es tan sólo una etapa.
Excesivas veces he encontrado a mi conciencia tratando de develar quién verdaderamente soy; el horóscopo, inservibles y variados tests de personalidad, que terminan por ser una total pérdida de tiempo.
Muchas veces me he dicho a mi misma,
'¿Qué demonios te tiene que importar lo que piensen los demás? ¡Es tu vida, y vos hacés lo que querés!'
Es verdad.
Y los últimos meses casi nada me está importando de las críticas de la gente. Por supuesto, que alguien me recalque que esté cometiendo errores continuamente con mis actitudes cambiantes y a veces un tanto impulsivas, hacen que padezca una pequeña depresión interior, no obstante sé que lo hacen para que sea mejor persona; y no es que no haya notado mis malas actitudes, porque mayoría de las veces me doy cuenta. Por lo tanto, estoy tratando de cambiar eso.
Ejemplo de estas posturas que a veces tomo de una manera un tanto acelerada, es el ruido, la molestia. Podría decir con certeza que uno de mis mayores defectos es mi enojo, mi ira, rabia, mi enfurecimiento, y unos tantos sinónimos más, espontáneos. Aunque por otro lado, soy muy suceptible para casi todo, por lo que muchas de las cosas que me dicen llegan a herirme; eso, por ejemplo, es algo que todavía no he descubierto o no he mirado el manual de cómo modificarlo.
En la otra mano, los tenemos. Ellos, que nos conocen tan bien, y algunos no tanto.
Por eso me gusta pedir que me describan; tengo esa pequeña obsesion de saber y comparar cómo me ve cada persona, para así de esa manera, averiguar si tengo diferentes facetas, o soy igual con todo el mundo.
Aunque bueno, la excepción es ella.
Hoy, por dar un ejemplo al aire, me encontré actuando de la manera más natural con mi grupo de gente; lo encontré tan adecuado y oportuno. Esa manera que solí actuar casi toda mi vida, exceptuando los días en que la oscuridad se enredaba en mi esencia.. Dejando claro el punto, ¡me pareció tan Yo, mi verdadera Yo!
Además de eso, hoy fue un día de muchas risas. Mons fue la principal causa. Por consiguiente, puedo decir que fue un maravilloso día, lleno de alucinógenos sin engerimiento previo, y mucha flexión de diecisiete músculos faciales.
Bon voyage!

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