Siempre la observé, siempre observé la delicadeza que recorría su ser. Pero..nunca pude acercarme a ella.
Todo empezó cuando las hojas del décimoquinto otoño de mi vida me daban la bienvenida, y las clases empezaban de nuevo. Reiteradas veces mis siempre bien informados compañeros de siempre me habían dicho que una nueva chica entraría en el curso, como si fuera algo genial, algo sorprendente, algo que pasa una sola vez en la vida. En la vida siempre conoces gente nueva, por lo que no era una sorpresa para mi que hubiese alguien nuevo, por lo tanto mucha atención seguramente no le prestaría y seguiría con mi vida cotidiana y aburrida, absorta en mis pensamientos.
Ese día, todo fue un giro de trescientos sesenta grados para mi. Ese día la ví, ese día la conocí.
Se sentó delante mío, del lado de ventana. Su cabello no llegaba un poco más que sus hombros, de color chocolate y con rizos; también algo alborotado. Llevaba el típico uniforme de marinera, pero algo en ella hacia que le quedara especialmente bien.
Todavía recuerdo su expresión aquella mañana del primer día. Se me dá bastante bien lo de 'analizar' el rostro de las personas, por lo que supuse que estaba preocupada por algo en especial, y no me sonaba que era por hacer nuevas amistades en su nuevo instituto. De cierta manera, ésta chica surgió en mi un interés especial; algo había en ella que me atraía como nadie lo había hecho antes. Pero..¿qué?
En fin. No pude acercarme a ella por un tiempo. Timidez; éste sentimiento siempre me invadía a la hora de dirigirle la palabra. Solo me limitaba a observarla, y me llenaban de curiosidad todas las muecas que hacía. Quería hablarle, pero, ¿cómo? No podía despegar la mirada de ella..era tan interesante, tan bella, tan ELLA. Cada vez que la veía, me daban ganas de conversar por horas con ella, admirando sus gestos al hablar, sus expresiones, sus ojos, su cabello, sus labios..
Hasta que un día, se acercó a mi.
Yo como siempre, perdida en algún lugar de mi conciencia, la miré algo sobresaltada.
'¡Hola!' -Fue el saludo que le dió comienzo a nuestra conversación- 'Me han dicho que eres bastante buena en Psicología, y hay algunas cosas que no entiendo..¿Podrías ayudarme?'
Bastaron su sonrisa y su voz para ablandar mi corazón.
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